Rutas

Nuestra ruta comienza en Alcoy, ciudad enclavada entre dos Parques Naturales y a tan sólo 64 km de Alicante. Está incluida en la Ruta Europea del Modernismo por la belleza de su patrimonio arquitectónico y artístico. Sus Fiestas de Moros y Cristianos están declaradas de Interés Turístico Internacional. Desde la emblemática Plaza de España, en la que se ubica el Ayuntamiento y algunos de los monumentos más notables de la ciudad, partimos rumbo al Parque Natural de la Font Roja a través de una bellísima carretera que nos conduce hasta el Santuario y el Barranc de  L´Infern. Y de allí, en dirección a otro Parque Natural, en este caso el de la Sierra de Mariola, que bordeamos hasta alcanzar la población de Agres. La visita a su convento, encaramado a la montaña, es ineludible. Continuamos por la CV-700 a través de Muro de Alcoy hasta la pintoresca localidad de Planes, donde visitaremos su acueducto romano – aún en funcionamiento -. El embalse de Beniarrés, siguiente waypoint de nuestra ruta, brinda una puesta de sol espectacular. En Lorcha se alza el castillo de Perputxent y en Alpatró uno de los seis lavaderos públicos con los que cuenta Vall de Gallinera. Poco después de pasar la población de Margarida y antes del cruce hacia Tollos y Beniaya, a la izquierda nos encontramos un camino señalizando el poblado morisco de La Roca. La presencia musulmana en la zona fue notable, y diversas esculturas dedicadas al visir andalusí Al-Azraq en Alcalá de la Jovada así lo atestiguan. A través de la CV-720 alcanzamos Gorga, donde se alza victorioso uno de los árboles más antiguos de España, el olivo bimilenario que llegó incluso a servir de morada para una familia a principios del siglo XX. También en la vecina Millena tenemos un olmo centenario. La carretera se abre paso a través de un telón de Cocentaina, última parada de la ruta. La subida a su castillo – pavimentada y factible en moto – nos ofrece unas espectaculares vistas del Comtat.

El imponente castillo de Santa Bárbara se asoma al mar y nos sirve de punto de partida para una ruta que conecta el Mediterráneo con el interior de la provincia. Estamos en Alicante, en el corazón de la Costa Blanca. Y de una fortaleza a otra, pues la CV-773 nos catapulta hasta los pies del castillo de Busot. A muy corta distancia, las cuevas de Canelobre nos sumergen en un mundo subterráneo que ha convertido a esas cavidades kársticas en uno de los principales atractivos naturales de toda la provincia de alicantina, con una de las bóvedas más altas de toda España, cuya altura alcanza los 70 metros. Ponemos dirección a Jijona, conocido mundialmente por sus helados y turrones. El castillo de la Torre Grosa continúa ejerciendo de vigía desde que en el siglo XII los almohades comprendieran la importancia de contar con un baluarte en la defensa fronteriza del reino de Valencia. Continuamos por el celebérrimo puerto de La Carrasqueta, cuyo curvilíneo trazado reúne los fines de semana a decenas de motoristas. Las vistas panorámicas que se obtienen tras coronar sus 1.020 metros, con el Mar Mediterráneo como telón de fondo, bien merecen una fotografía para nuestro particular álbum de la ruta. Entre pinares y masías descendemos hasta Ibi y Banyeres de Mariola, rodeados por altos que se elevan por encima de los 1.300 msnm. Las carreteras de la provincia de Alicante presentan buen asfalto y son sinuosas, lo que garantizan el disfrute de la conducción. Unido a un clima benévolo durante la mayor parte del año, rodar por estos parajes se convierte en una experiencia plácida sin parangón. Pero no olvidamos el eje vertebrador de nuestro itinerario: los castillos. En esta ocasión, los de Banyeres y Biar, el siguiente municipio de la ruta. Una vez más, la huella del imperio almohade se hace patente en la zona, culminando la espectacular fortaleza construida en Villena. La ruta apenas supera el centenar de kilómetros; ha de hacerse disfrutando de las numerosas visitas culturales que jalonan el itinerario.

Si bien todo el interior de la provincia de Alicante es un paraíso natura, este trayecto alcanza el culmen en lo que se refiere a conducción y paisajes. Nuestra propuesta se inicia en la Cruz de Benidorm, mirador ubicado en lo alto del Parque Natural de Serra Gelada. Con la emoción contenida destrepamos el promontorio para encarar la enorme mole rocosa del Puig Campana, la atalaya de 1.410 metros que domina las Cordilleras Prebéticas. La ruta nos traslada hasta Finestrat y Relleu. El menú, ensalada de curvas para todos los gustos, siempre bajo la imponente presencia del Campana. Las horquillas se retuercen más y más a través de las serpenteantes CV-778 y CV-770, que nos lanzan hasta los confines del puerto de Tudons. Viramos en dirección este por la formidable CV-70 en busca de uno de los grandes estandartes de todo el interior de Alicante: Guadalest. Declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1.974, destaca su castillo, que erigido sobre un crestón domina todo el valle. Ubicado en un paraje de singular belleza, su embalse recoge las aguas de intenso azul turquesa del río Guadalest. El tramo que une este maravilloso escenario natural con Callosa de Ensarriá y Tárbena es un “must” en las rutas escénicas motoviajeras de la Península. Pero vayamos por partes. Antes de afrontar las rampas del coll de Rates tenemos paradas obligadas: el Museo de Vehículos Históricos Vall de Guadalest, donde la moto ocupa un lugar destacado; y las Fuentes del Algar, un espacio temático de incalculable riqueza ecológica. Ahora sí, continuamos hacia el coll de Rates, un collado situado entre las sierras del Ferrer y del Carrascar de Parcent por el que discurre la carretera CV-715 que une Benidorm con Gandía pasando por Pego. Los municipios de Parcent, Tárbena y Alcalalí convergen en él. Regresemos hacia el mar, pero antes podemos detenernos en el Mirador de Mirabarques. La cima del Puig Llorenca, en la Cumbre del Sol, nos ofrece una panorámica de 360° de la comarca de la Marina Alta como colofón a nuestra ruta.

El Cabo de San Antonio es un cabo emblemático de la provincia de Alicante, situado entre Jávea y Denia. Forma parte del Parque Natural del Macizo del Montgó y a sus pies se encuentra una reserva marina escoltada por escarpados acantilados. Comenzar la jornada obsequiados con las arrebatadoras vistas que nos ofrece este balcón sobre el Mediterráneo es una de esas experiencias que se quedan grabadas para siempre. Ya en Denia, conocido municipio turístico de costa, destaca su castillo y museo arqueológico, que muestra vestigios de época ibérica, romana, musulmana y cristiana. Iniciamos nuestro recorrido por alguna de las cavidades más sorprendentes del interior de Alicante. Y lo hacemos, en primer lugar, visitando la Cueva de las Calaveras, en Benidoleig. La gruta destaca por sus techos altos y se divide en una zona inundada de 500 metros de extensión y una zona seca de más de 400 metros que es visitable al público. Fue habitada en tiempos prehistóricos. Por su parte, la Cueva del Rull, en la Vall de Ebo, es una gruta subterránea que cuenta con varias salas abovedadas y presencia de estalactitas y estalagmitas, además de numerosas formas caprichosas generadas a lo largo de millones de años. Pero salgamos al exterior; es momento de continuar disfrutando con el zigzagueo de la carretera. Aunque ya lo habremos hecho en el tramo de Pego a la Vall de Ebo. Para contrarrestar el efecto de los espacios cerrados, podemos acercarnos hasta el Mirador del Xap si queremos disfrutar de una vista panorámica. Nos queda continuar hasta la CV-708 y Almudaina, donde nos recibe una nueva torre islámica medieval. En Benilloba, para quienes deseen bajar de la moto y dar un agradable paseo, es posible visitar el Molí del Salt – acceso libre -. De nuevo sobre nuestras monturas salimos al encuentro del enésimo castillo que vigila nuestros pasos, el de Benifallim, población que cuenta con un lavadero bien conservado. Terminamos la etapa en Ibi y el precioso paraje el Barranc dels Molins.